miércoles, 1 de octubre de 2014

Helen Schucman - Extraño en el Camino




EXTRAÑO EN EL CAMINO

Los muertos están muertos...
No viven otra vez, y, sin embargo,
hay en tus ojos algo conocido
que hace poco ha marchado
de mi vida... No puedo alzar mis ojos,
que el miedo atenazado
me tiene el corazón, y yo conozco
muy bien el miedo, que me tiene a salvo
de la esperanza nueva, es el amigo
viejo que me hace ver en Ti un extraño.
No me perturbes ya,
que la muerte he aceptado,
y avanzo firmemente hacia la tumba
igual que lo hace todo ser humano...
No perturbes el fin... No resucites
a los muertos... Mis ojos se han sellado
contra la tenue luz de la esperanza...
¡Todo está consumado!

¿En realidad, Señor,
cumpliste Tu Palabra?
¿Resucitaste entonces,
siendo yo la que estaba equivocada?
¿Seré yo la que yerra
y Tú quien nunca falla?
¿Regresando a la vida
de la muerte me salvas?
Querido Extraño, quiera Dios que pueda
reconocer tu cara,
porque todas mis dudas se disipan
si vives Tú; deja que la esperanza
se transforme en certeza...
¿Adónde van las almas?...
Los muertos están muertos;
pero, si no lo están, la muerte es falsa...
¡Sólo el Amor es Vida,
y Vida que no acaba;
ahora lo sé, y es porque reconozco
la verdad en la luz de Tu Mirada!

Helen Schucman