miércoles, 1 de marzo de 2017

Dios está conmigo. Vivo y me muevo en Él



DIOS ESTÁ CONMIGO. VIVO Y ME MUEVO EN ÉL

Dios está conmigo,
vivo y me muevo en Él,
la Eternidad de mi Ser
es Su regalo divino.

Él es mi Fuente de Vida,
el aire que se respira,
el alimento que me sustenta
y el agua que me renueva.

Jesús María Bustelo Acevedo

sábado, 14 de enero de 2017

Un Año de Milagros



UN AÑO DE MILAGROS

Entrego mis cargas y miedos a Dios,
pues no necesito llevar a mi día
las cargas pasadas que vienen en pos
y eclipsan del todo mi eterna alegría.

Aquello que elevo al altar de mi mente,
transforma en sagrado milagro mi vida,
que está bendecida
permanentemente.

Es Dios quien da luz a mi pensamiento,
quien guía mis manos, mis pies y mi voz;
si el miedo aparece, en mí no halla asiento,
porque se disipa al completo ante Dios.

Por eso el pasado equipaje no cargo,
que en Dios me descargo y en Dios me ilumino,
y cuando el camino
me parece largo,
en Dios me recargo
y a Dios me encamino.

Jesús María Bustelo Acevedo


Un Curso de Milagros - Lección 1






DIOS ESTÁ CONMIGO. VIVO Y ME MUEVO EN ÉL

Dios está conmigo,
vivo y me muevo en Él,
la Eternidad de mi Ser
es Su regalo divino.

Él es mi Fuente de Vida,
el aire que se respira,
el alimento que me sustenta
y el agua que me renueva.

Jesús María Bustelo Acevedo




jueves, 6 de octubre de 2016

Un Curso de Milagros - 1. ¿Qué es el perdón?



Un Curso de Milagros - 1. ¿Qué es el perdón? 

El perdón reconoce que lo que pensaste que tu hermano te había hecho en realidad nunca ocurrió. El perdón no perdona pecados, otorgándoles así realidad. Simplemente ve que no hubo pecado. Y desde este punto de vista todos tus pecados quedan perdonados. ¿Qué es el pecado sino una idea falsa acerca del Hijo de Dios? El perdón ve simplemente la falsedad de dicha idea y, por lo tanto, la descarta. Lo que entonces queda libre para ocupar su lugar es la Voluntad de Dios.

Un pensamiento que no perdona es aquel que emite un juicio que no pone en duda a pesar de que es falso. La mente se ha cerrado y no puede liberarse. Dicho pensamiento protege la proyección, apretando aún más sus cadenas de manera que las dis­torsiones resulten más sutiles y turbias; menos susceptibles de ser puestas en duda y más alejadas de la razón. ¿Qué puede interponerse entre una proyección fija y el objetivo que ésta ha elegido como su deseada meta?

Un pensamiento que no perdona hace muchas cosas. Persigue su objetivo frenéticamente, retorciendo y volcando todo aquello que cree que se interpone en su camino. Su propósito es distorsionar, lo cual es también el medio por el que procura alcanzar ese propósito. Se dedica con furia a arrasar la realidad, sin ningún miramiento por nada que parezca contradecir su punto de vista.

El perdón, en cambio, es tranquilo y sosegado, y no hace nada. No ofende ningún aspecto de la realidad ni busca tergiversarla para que adquiera apariencias que a él le gusten. Simplemente observa, espera y no juzga. El que no perdona se ve obligado a juzgar, pues tiene que justificar el no haber perdonado. Pero aquel que ha de perdonarse a sí mismo debe aprender a darle la bienvenida a la verdad exactamente como ésta es.

No hagas nada, pues, y deja que el perdón te muestre lo que debes hacer a través de Aquel que es tu Guía, tu Salvador y Pro­tector, Quien, lleno de esperanza, está seguro de que finalmente triunfarás. Él ya te ha perdonado, pues ésa es la función que Dios le encomendó. Ahora tú debes compartir Su función y perdonar a aquel que Él ha salvado, cuya inocencia Él ve y a quien honra como el Hijo de Dios.

Un Curso de Milagros - 2. ¿Qué es la salvación?



Un Curso de Milagros - 2. ¿Qué es la salvación? 

La salvación es la promesa que Dios te hizo de que finalmente encontrarás el camino que conduce a Él. Y Él no puede dejar de cumplirla. Garantiza que al tiempo le llegará su fin, al igual que a todos los pensamientos que se originaron en él. La Palabra de Dios se le concede a toda mente que cree tener pensamientos separados, a fin de reemplazar esos pensamientos de conflicto con el Pensamiento de la paz.

El Pensamiento de la paz le fue dado al Hijo en el mismo instante en que su mente concibió el pensamiento de la guerra. Antes de eso no había necesidad de ese Pensamiento, pues la paz se había otorgado sin opuestos y simplemente era. Una mente dividida, no obstante, tiene necesidad de curación. Y así, el Pensamiento que tiene el poder de subsanar la división pasó a formar parte de cada fragmento de la mente que seguía siendo una, pero no reconocía su unidad. Al no conocerse a sí misma, pensó que había perdido su Identidad.

La salvación es un des-hacer en el sentido de que no hace nada, al no apoyar el mundo de sueños y de malicia. De esta manera, las ilusiones desaparecen. Al no prestarles apoyo, deja que simplemente se conviertan en polvo. Y lo que ocultaban queda ahora revelado: un altar al santo Nombre de Dios donde Su Palabra está escrita, con las ofrendas de tu perdón depositadas ante él, y tras ellas, no mucho más allá, el recuerdo de Dios.

Acudamos diariamente a este santo lugar y pasemos un rato juntos. Ahí compartimos nuestro sueño final. Es éste un sueño en el que no hay pesares, pues contiene un atisbo de toda la gloria que Dios nos ha dado. En él se ve brotar la hierba, los árboles florecer y los pájaros hacer sus nidos en su ramaje. La tierra nace de nuevo desde una nueva perspectiva. La noche ya pasó, y ahora nos hemos unido en la luz.

Desde ahí le extendemos la salvación al mundo, pues ahí fue donde la recibimos. El himno que llenos de júbilo entonamos le proclama al mundo que la libertad ha retornado, que al tiempo casi le ha llegado su fin y que el Hijo de Dios tan sólo tiene que esperar un instante antes de que su Padre sea recordado, los sueños hayan terminado, la eternidad haya disuelto al mundo con su luz y el Cielo sea lo único que exista.